viernes, 10 de julio de 2009

21. Precuela estrenada en vídeo.



“...Y cualesquiera que sean los ríos en los que buscamos nuestro reflejo
nos vemos a nosotros mismos sólo cuando nos damos la vuelta”.

Henrik Nordbrandt


Las segundas partes nunca fueron buenas, eso ya lo sabíamos
antes de volver a encontrarnos en nuestra playa de entonces.
Hay tantas cosas que tenemos que contarnos
que acabamos sentados sobre unas viejas llantas
observando las mismas dunas de aquel verano juntos.
Es una mañana clara y tranquila. El viento juega con tu pelo.
Llevas gafas de sol, el camuflaje de quien se ha hecho inaprensible.
He tenido muchas novias desde entonces y me he acostado
con chicas que me han hecho cambiar la percepción del mundo
filtrando mis deseos como buscadores de oro en una ribera.
Tú has creído encontrar un verdadero amor
que sustituya al verdadero amor y de la experiencia
te queda un tumor benigno brillando en la palma de la mano,
interminables instantes rodeados de piernas y muñecas,
y el “aprenda las claves del dolor en dos semanas”.
Algunos cuerpos han erosionado nuestros cuerpos,
creando en nuestras almas formas de silenciosos tonos ocres,
planicies tristes, tierras deshabitadas y barrancos
desde los que esos mismos cuerpos se arrojaron.
Hace calor, se oyen a lo lejos sirenas de ambulancia,
fragor de maquinaria pesada, el centro de gravedad
de muchas otras vidas. Seguimos sin hablarnos pero los dos sabemos
que lo nuestro se ha convertido en una eternidad insalvable,
y que por mucho que me empeñe en escribir poemas
que hablan de dignidad y supervivencia, de glaciares y desiertos,
trasteros y entresuelos, y que por mucho que tú escribas
sobre esa vida que te empeñas en vivir
atravesando el infierno a cada instante, los dos sabemos
que cualesquiera que sean los rostros en los que nos busquemos
nos vemos el uno al otro cada vez que nos damos la vuelta.

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