miércoles, 30 de septiembre de 2009

26. Remolino



El folio sobre la mesa y las palabras que ya no se someten.
Algunas cobran forma, de hoguera, por ejemplo, o de un mapa
con las ciudades en las que hemos sentido miedo, o vivido
un amor por el que Dios va a castigarnos.
Los versos subrayados son ahora lianas
que saltan hacia otros poemas. Hay metáforas
que cavan su propia tumba y se entierran vivas.
Las marcas en color rojo se sacuden la sangre.
Cuando volcamos la mesa todo lo que has escrito
se desliza por un tobogán y ya no volvemos a verlo.

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